Exquisitos Poderes

Blog sobre actualidad y narrativa

miércoles 1 de julio de 2009

Los Escondidos




Por Ascanio

I


El 31 de diciembre de 1998 en la ciudad de Lima fue un día caprichosamente caluroso. Y no era por eso que me sentía perturbado, sino porque ese día en cierto modo se resolvía mi libertad. Mi hermano se casaba para febrero y mi hermana lo hacía para mayo. Mi madre se iba a vivir con mi hermano y la casa se remataba para saldar algunas deudas. Tantos años en una tenaz pugna por conseguir mi libertad, y ahora, me encontraba solo y sin casa. Unos meses más y me convertiría en un ser enteramente libre y completamente vulnerable.

Si bien, ya contaba con 25 años sobre mis hombros, no puedo decir que era un hombre con toda la experiencia necesaria para saber vivir sin garrafales deslices, y lo único a lo que aspiraba en ese momento, era a no equivocarme a la hora de sobrevivir.

El trabajo en el que me encontraba no era del todo bueno. Era una entidad pública que tenía que ver con el control y el desarrollo de la educación; en ese lugar se diseñaban políticas de estado para ese sector. Para mí, era un trabajo aburrido, y mi papel en él era puramente burocrático, de aquel que firma y sella documentos, sin preguntar por que o para que.

Para ese momento contaba ya con una carrera técnica y otra en marcha; durante los últimos tres años había estudiado cocina en Le Cordon Bleu Perú. Siempre me había gustado la gastronomía, es más, nos venia de familia. Mi hermana, mis abuelos, mis tías; todos habían sobresalido por su toque fino para la cocina. Era mi herencia que me daría de comer por buen tiempo.

Mi otra carrera era Marketing y Publicidad, que la seguiría en los próximos tres años. Estas serían mis dos pasiones en el ámbito profesional. La primera la abandonaría para tenerla tan solo como un talento para el disfrute de un entorno muy reducido. La segunda, sería la que marcaría mi vida en muchos sentidos. Tanto que llegaría incluso a destruir mi fe en la gente que habita este mundo.

Creo que ese año empezó mi verdadera vida. Fue doloroso asumir el costo de la verdadera libertad. Descubrí un mundo distinto. Cruel, depredador, cínico e indiferente. Con el tiempo me haría fuerte. Y aprendería a ser lo suficientemente insensible como para lograr que no me duela lo que tendría que vivir.

Mi mundo sería este. Y mi vida estaría marcada por el dolor y la tragedia, simplemente, para salvar a otros.



viernes 23 de enero de 2009

¿Rosa Maria Palacios y la mafia mediática?

Petro Tech Peruana, con el conocimiento de su apoderado legal Alberto Varillas Cueto, contrató a “Business Track” para espiar a funcionarios de esta entidad del estado que presionaban para que Petro Tech Peruana abonara 38 millones 631 mil 650 dólares de impuestos pendientes que adeudaba desde 2002, dijo Daniel Saba, alto funcionario de Perupetro. Estos audios fueron a manos del periodista Fernando Rospigliosi y este sabía bien a donde tenían que ir. Llevó los audios a la prensa y creó una crisis política tirándose abajo todo un gabinete ministerial.

Descubierto esto, las miradas fueron a parar no solamente hacia el gerente legal Alberto Varillas Cueto, sino a su esposa la conductora de uno de los programas periodísticos más vistos de la televisión. Da la impresión de que algo empieza a develarse; pero llegar a saber si Alberto Varillas está implicado realmente es algo que está por verse.

Sin embargo, imprevistamente Rosa María Palacios ha pedido vacaciones aduciendo que necesita un descanso. Lo curioso, es que lo hace en el momento en el que su esposo podria ser acusado de participar en el chuponeo, sobre todo teniendo en cuenta que es una fecha en la que nadie suele pedir vacaciones y más si sabemos que la conductora en lo últimos años nunca se ha dado un día de descanso en lo que va de su trabajo.

Es muy extraño que los audios del escándolo hayan salido como primicia por América Televisión, canal donde ella trabaja, entregados por su gran amigo Fernando Rospigliosi, y de como lo encargados de diseminar la noticia por todas partes no sólo son amigos de Rospigliosi sino tambien de ella; como Fernando Ampuero ex jefe de investigación del diario El Comercio y Augusto Alvarez Rodrich, ex director del diario Peru21.

La pregunta es, ¿hay indicios suficientes como para acusar al esposo de Rosa María Palacios? ¿Se le podrá creer cuando dice que no sabía nada del chuponeo?

Si tiene responsabilidad, es algo que aún no sabemos... pero creerle, ya empieza a ser muy difícil.